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Formación e información para prevenir accidentes en montaña

marzo 27, 2015
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La formación y la información. Esas son las claves para la prevención en la montaña según el doctor vasco Kepa Lizarraga. Su ponencia ha sido la primera de la mesa redonda ‘Salud y montaña’ que ha moderado el doctor y presidente de la Federación Aragonesa de Montaña, Luis Masgrau.
Durante la mesa la figura del doctor aragonés José Ramón Morandeira, impulsor de la medicina de montaña en Aragón y de la unidad de congelados, ha estado muy presente.
Lizarraga pertenece al Centro de Medicina del Deporte de la Diputación Foral de Vizcaya y ha indicado algunas buenas prácticas que desde la federación vasca de montañismo se llevan a cabo. Por ejemplo, charlas a universitarios con créditos (la mayoría de los accidentes son entre gente de 20 a 30 años en el País Vasco); pero también con jubilados con consejos tan fáciles y prácticos como enseñar a tensar las cuerdas de las botas (lo cual evita muchas lesiones en los pies por rozaduras, también mayoritarias entre las personas que salen al monte), cómo llevar correctamente la mochila, llevar un silbato o estar comunicado con móviles u otros transmisores, etc.
El senderismo, o montañismo de baja intensidad, es la práctica más habitual entre las personas que realizan deporte en contacto con la montaña. La práctica tranquila, sin un asesoramiento adecuado, del senderismo ocasiona el 6% de los fallecimientos en montaña en el País Vasco.
Para el doctor Lizarraga “en todo los sitios los accidentes ocurren por las mismas causas, experiencia insuficiente, sobrevaloración de cualidades físicas, … El 85% de los accidentes son por errores o por negligencias.  Son casos evitables mediante la formación y la información”.
Desde la federación vasca se trata de concienciar a los aficionados al montañismo con la publicación de artículos o libros sobre consejos prácticos, se imparten conferencias, se realiza asesoramiento personalizados a los federados, pero también a profesionales sanitarios, a cruz roja, protección civil, etc.

Del escalador tradicional al atleta comercial

La escalada ha cambiado en las últimas décadas. El escalador tradicional ha dado paso “al atleta que escala con un componente muy comercial”. “En el valle Yosemite (California en los años 70 del pasado siglo) aparecen nuevos materiales y cambia la filosofía del escalador. Se popularizan los pies de gato y aparecen nuevos materiales, se usa el magnesio y se pone de moda la escalda en bloques. Nace el escalador atleta que desafía los límites de la fisiología y la biología. Hemos llegado al hombre araña, una metamorfosis que deja secuelas”. Esta es la sentencia que esgrime el doctor Gregorio Martínez, heredero del doctor Morandeira en el Hospital Miguel Servert, que a diario se encuentra con patologías, como la sinovitis, que provocan graves e irreparables secuelas a los escaladores que desafían “los límites de la fisiología”.

Su recomendación para prevenir estas prácticas: advertir al escalador que “maximizar el rendimiento deportivo sitúa al deportista en los límites fisiológicos y utilizar el sentido común; el entrenamiento puede fortaleces pero los mecanismos de adaptación de los tejidos a la sobrecarga funcional son limitados. “Muchos escaladores quieren que los dejemos como nuevos pero eso es imposible. El escalador tiene que entender cuando llega a la consulta que la lesión puede ser complicada y que le puede traer complicaciones en su vida deportiva”, ha explicado el doctor.
Martínez ha criticado el uso mercantilista que se hace del deporte que provoca prácticas ilícitas como el doping en el ciclismo o el patrocinio de grandes retos en deportes extremos que ocasionan graves accidentes de montaña: “Estamos llegando a los límites que en cualquier práctica deportiva, incluida la escalada y el montañismo, el dinero está por medio. Es traumático recibir a deportistas que vienen con serias lesiones, y que en muchos casos vienen pagados”.

Un hospital montañero

El médico aragonés Ignacio Soteras forma parte del equipo que ha puesto en marcha el hospital transfronterizo de la Cerdanya, un hospital europeo ubicado en Cataluña en la frontera con Francia y que atiende a los ciudadanos que habitan en los dos Estados con gastos compartidos. Frontera que todavía crea problemas legislativos a la hora de tramitar defunciones o traslados de ambulancia a uno u otro territorio.
Soteras, discípulo del malogrado doctor Morandeira, acuñó una de las frases del doctor aragonés para definir la atención sanitaria que se presta en la Cerdanya: “Es un hospital para montañeses y montañeros”, en alusión a la gran actividad de montañismo que acoge este valle.
En la comarca viven 32.000 habitantes, pero el fin de semana se multiplica por cuatro la población dada la proximidad a Perpignan y Barcelona. El valle vive del turismo, de sus 13 estaciones de esquí, y de otras actividades de montaña como el descenso de barrancos, btt o escalada.
Además este hospital es una referencia en la medicina de montaña, con un prestigio internacional e imparte en la Universidad de Gerona una asigantura de medicina natural, con 70 alumnos este curso.
El hospital, con 230 trabajadores, atiende a 6.000 atenciones anuales relacionadas con la naturaleza, y está vinculado a pruebas deportivas de carácter nacional dada la especialización de su personal médico. Y va a impartir este curso un diploma de medicina de emergencia.
La medicalización del rescate de montaña en Francia ha sido la charla impartida por Franc Mengelle, del Hospital de Toulouse, que ha abogado por la continua formación entre los profesionales sanitarios y los profesionales que se dedican al socorro de los montañeros. Sobre los montañeros, ha asegurado que el resto para el siglo XXI debe ser en sensibilizar para que éstos sepan medir el nivel de riesgo en función de las alertas o las comunicaciones existentes.”En el caso de que la alerta sea alta hay que bajar el riesgo”.
Asimismo también ha indicado que en los centros sanitarios debería existir grupos numerosos para atender los accidentes con garantías.

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