DSC_0007

Los residuos en los montes asiáticos, no son solamente un peligro para escaladores y naturaleza, también son una agresión a sus dioses

marzo 28, 2015
1.356 Views

Una constante en esta CIMA 2015 es la preocupación por la realización de todas las actividades de montaña dentro de un marco de respeto a la naturaleza. En la mesa redonda que cerró la segunda jornada, se trataron estos aspectos en el contexto de las altas cumbres asiáticas de mayor atractivo internacional, como el Monte Fuji –de la mano del japonés Hitoshi Onodera, responsable de Medioambiente de la JNP (federación Japonesa de Montañismo) -y el Everest y colindantes – con el antiguo sherpa que actualmente lidera una empresa de este gremio, Ang Tshering. En estas zonas, el problema adquiere además preocupaciones de tipo espiritual, dado que creencias tan extendidas como el sintoísmo japonés consideran que los elementos paisajísticos son dioses, y las montañas, como puntos de acercamiento al cielo, suelen estar asociados a la creación del universo. Sólos occidentales llaman Everest a la montaña que, para los nepalíes, es Sagarmatha, diosa del cielo, y para los tibetanos, Chomolugma, diosa del universo. El monte Fuji representa la diosa Segen Sama, y se cree que en su cima vive una deidad invisible creadora del universo: Kunitokotachi, Señor de la Tierra Eterna.

Ambas ponencias destacaron las escandalosas cantidades de basura que recogen sus expediciones de limpieza de los montes Fuji y Everest, así como de las cimas colindantes de mayor interés deportivo. Expediciones en las que los participantes se juegan la vida a miles de metros de altitud y éste es un dato que los ponentes quieren recalcar para que el público tome mayor conciencia.

Otras medidas tomadas por ambos países para la conservación del medio natural han sido tales como la implantación –o restauración, en el caso de Japón- de letrinas ecológicas.

Hitoshi Onodera destacó que la “donación voluntaria” que permite realizar la escalada del monte Fuji pasada su sexta estación, es de 1000 yenes japoneses que se abonarán en la quinta y se invertirán en tareas y materiales de conservación de la zona. Discapacitados y niños, en cambio, pueden aportar la cifra que consideren que pueden permitirse.

Leave A Comment